Autismo: ¿Qué piensan los hermanos de niños con autismo?

Los hermanos son testigos del crecimiento del otro. Observan y forman parte de los tropiezos, alegrías y maduración. Cuando en la familia hay un niño con Trastorno de Espectro Autista (TEA), el hermano puede sufrir un desconcierto, por el diferente comportamiento que posee su familiar. Sin embargo, si los padres saben cómo sobrellevar esta diversidad, añadirán experiencias significativas en la relación fraternal de sus hijos.

“Toda mi vida he deseado tener un hermano, alguien con quien poder jugar. Con quien poder compartir mis emociones. Alguien a quien contarle mis secretos (…) Ahora que te tengo, no puedo jugar contigo, porque no sabes jugar. Tampoco puedo contarte mis secretos, ni mis dudas, porque no escuchas nunca lo que digo. (…) No puedo jugar a la pelota porque no sabes jugar a la pelota. No puedo salir a correr contigo porque no sabes correr. No sabes hacer nada. Nada”, es así como empieza “Pensamientos de Nil”, un emotivo cortometraje compartido en Youtube sobre las conflictivas emociones que experimenta el hermano de una persona con TEA.

La situación que percibe el otro hijo de la familia es difícil. Él puede observar cómo los demás niños juegan con sus hermanos, experimentan situaciones divertidas con ellos y además, establecen una relación de confianza digna de la mejor amistad. Pero el niño con TEA no puede responder de la misma forma a los requerimientos de su hermano. Su proceso de maduración y su manera de expresarse es completamente diferente.

Su vocabulario demora en desarrollarse, pasa horas jugando con el mismo juguete, en algunas ocasiones grita y llora sin explicación aparente, la comunicación es complicada y la atención de los padres está situada en él debido a su condición. Todo esto, puede volver compleja la relación con él.

Existen dos respuestas comunes en los hermanos de niños con Autismo. La primera es la autoexigencia. El hermano, sea mayor o menor, cumple un rol protector hacia el niño con el trastorno. Lo protege hasta el punto de que olvida sus propias necesidades. Se sacrifica emocionalmente para no causar problemas en la familia.

El segundo caso es el de incomprensión. El niño, principalmente menor que el diagnosticado, experimenta sentimientos contrapuestos, por un lado sienten amor por su familiar y se alegra sinceramente por sus avances. Pero, también existen emociones de enojo y celos por el especial cuidado que todos le dan.

Fastidio, rencor, vergüenza, culpa, preocupación, baja autoestima y conductas rebeldes, son las consecuencias que puede generar el que los padres no logren crear un ambiente familiar estable para ambos hijos.

Para evitar que la relación fraternal se tense, según Debra Lobato, directora de psicología infantil del Hospital de Rhode Island, es importante que el hijo sin la alteración describa sus sentimientos regularmente a los padres. La especialista indica que, gracias a esto, la adaptación y aprobación al trastorno de su hermano será más fácil y por lo tanto, su vínculo se fortalecerá.

“Mi hermano y yo tuvimos que madurar rápidamente. Tienes que asumir un rol paternal cuando estás tratando de entender qué es lo que está pasando. Desde el momento en que le dieron el diagnóstico, se abrieron nuestros ojos para poder entender a las personas con discapacidades”, comenta Nicholas, hermana de Alexis Wineman, participante con autismo del certamen Miss América en el 2012.

Los padres no deben olvidar que los hermanos, sean mayores o menores, no pueden asumir la gran responsabilidad de cuidar al niño con TEA en todas las situaciones. Si bien son un apoyo, la verdadera obligación de velar por el menor es de los padres, pues el hermano también se encuentra en una etapa de crecimiento. Necesita cuidados, atención y cariño individualizado por parte de sus progenitores.

Mantenerlo informado en todo momento sobre el trastorno, permitirá que entienda mejor el comportamiento de su hermano. De esta forma no lo juzgará, ni acumulará sentimientos negativos hacia él. Existen terapias familiares a las que pueden acudir y una serie de libros explicativos en la web,sobre el síndrome, de descarga gratuita (http://www.autismoteayudo.com/castellano/recursos/para-los-hermanos/).

“Antes de recibir el diagnóstico de síndrome de autismo, ni yo ni mi familia teníamos una explicación para mis arranques emocionales y para mis otros problemas. Después del diagnóstico, fue increíble la manera en que reaccionaron mis hermanos. Ellos son superhéroes”, admite Alexis.

“Mis padres te siguen queriendo. Y yo, ¿sabes qué te digo?.. Que no te cambiaría por nada del mundo”, es con esta hermosa frase con la que termina “Pensamientos de Nil”. El vínculo entre hermanos es eterno. No se puede escoger a la familia que tenemos, pero se puede decidir amarla incondicionalmente. Esa será siempre la mejor decisión.

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