Autismo: La fiebre y el Trastorno de Espectro Autista (TEA)

¿Alguna vez le han dicho que la fiebre cura el autismo? Esta afirmación, fuertemente controversial por su implicancia metodológica, ha sido motivo de investigación durante varios años. Varios padres tienen la fuerte creencia de que estos episodios de aumento de temperatura corporal mejoran los síntomas de sus hijos. Pero, como en otras situaciones, no es correcto aplicar métodos alternativos sin la aprobación médica necesaria.

Aunque existen ciertos estudios científicos que han generado expectativas positivas en cuanto a la relación entre los episodios de fiebre y el Trastorno de Espectro Autistas (TEA), aún son insuficientes para asegurar la seguridad de dicho tratamiento.

En el 2009, los científicos Mark Mehler y Dominick Purpura del Albert Einstein College of Medicine en New York (Estados Unidos), publicaron una hipótesis que consistía en investigar el área del cerebro denominada “sistema locus coeruleus-noradrenergic”, encargada de la regulación de la temperatura corporal. Según los especialistas, cuando esta zona sufría un aumento de calor, se generaban cambios de conducta en personas con TEA. La fiebre indirectamente ocasionaba la mejora.

Esta hipótesis motivó a muchos otros científicos a realizar más investigaciones, como a Marian Mellén en la Rockefeller University de New York, cuyo proyecto  es financiado por un empresario millonario, quien es padre de una niña con autismo.

Debido a estos aportes, algunos progenitores se preguntan, si el hecho de que su hijo con TEA tenga fiebre es más beneficioso que perjudicial.

La fiebre es la respuesta natural del organismo para limitar la replicación de agentes invasores, como bacterias, virus, entre otros. Sin embargo, no controlarla de inmediato puede ocasionar efectos nocivos para el sistema nervioso.

Según un artículo publicado por el Instituto Superior de  Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto” en Cuba, cuando la fiebre es mayor de 42°, existe la probabilidad, aunque reducida, de daño neurológico. Además, puede ocasionar que se activen enfermedades desmielinizantes, como las esclerosis.

Por otro lado, los especialistas consideran que una fiebre alta no tratada a tiempo, puede ser nociva en niños debilitados, con anemia crónica o enfermedades pulmonares o cardiovasculares, ocasionando el en peor de los casos, la muerte.

En los niños con autismo, la calentura es considerada uno de los principales desencadenantes de convulsiones. Cuando se producen los espasmos existe pérdida de conciencia temporal y movimientos inusuales.

Efectivamente, investigaciones como las de Mehler y Purpura, o de Marian Mellén, son esenciales para averiguar si en realidad el aumento corporal en niños con autismo, puede ser una base para tratamientos futuros. Sin embargo, hasta que las conclusiones estén completas, no es conveniente que la fiebre sea tomada a la ligera.

¿Le gustó esta información?

¡Conozca más de nosotros!

www.aletheia.com.pe

Aletheia Internacional
Centro de Soluciones Psicopedagógicas
(01) 255 8800  Anexo 34 ó 35
contacto@aletheia.com.pe
¡Solicite su Consulta Gratuita, estamos en Miraflores, Los Olivos y Arequipa!
Previous Post
Next Post

Leave a Reply