Diferencias en la alimentación de los niños con Trastornos Espectro Autista

En la actualidad, observamos un aumento llamativo en los casos de autismo, cada vez más investigadores aceptan que hasta uno en cada 150 niños podría estar afectado en mayor o en menor medida en lo que se llama trastornos del espectro autista ( TEA) y se realizan esfuerzo considerables por conseguir adelantar la edad diagnóstico. Un diagnóstico más precoz puede permitir iniciar un tratamiento más tempranamente y aunque las opciones disponibles siguen siendo limitadas. Por consiguiente un buen trabajo en casa y en la escuela, adaptado a las condiciones particulares de cada niño, pude suponer una diferencia importante con el paso de los años.

Siguiendo esta última aproximación, se han encontrado diferencias entre niños afectados de TEA en los patrones de alimentación, en la vocalización y en la atención visual.

Según la publicación en Pediatrics, un estudio de 79 niños con TEA nacidos entre 1991 y 1992 en la zona de Avon en Inglaterra frente a 1 frente a 12.901 niños nacidos en el mismo período y región, que fueron usados como controles (por cierto una proporción de uno en 164). La alimentación de las madres y los patrones de lactancia no mostraron diferencias. Se pasaron encuestas a las madres a los 6, 15, 24, 38 y 54 meses de edad.

Desde un comienzo se encontraron diferencias en la alimentación entre los niños a los que posteriormente se les diagnostico TEA y los controles. Para los niños que padecen Autismo, las madres describirán a sus hijos como muy lentos, sin apetito, justamente era más complicado poder alimentarlos cuando llegaban a los 15 meses de edad, ya que eran más selectivos con la comida. Los niños con TEA, son más difíciles de contentar, más difíciles para cambiar sus hábitos y tienen frecuentemente problemas sensoriales incluyendo aversiones marcadas a algunos colores, texturas o formas, lo que dificulta aún más incorporar nuevos alimentos para una dieta variada.

Según el estudio de Emond, su dieta se mantuvo como mucho menos variada. Dentro de los trastornos del TEA,  los niños con autismo clásico eran los que tenían la dieta menos variada frente a los que tenían otras manifestaciones más leves del TEA. A los 24 meses, las excepciones en la dieta de los niños con TEA habían progresado hasta el grado de que frecuentemente tomaban una comida distinta que el resto de la familia. A los 54 meses, el 8% de los niños con TEA tenían una dieta especial por algún tipo de alergia alimentaria frente a un 2% en el grupo control.

Cabe resaltar que los autores de este estudio sugieren que cuando los padres se quejen de problemas para alimentar a los niños, rechazo de comidas y preferencias limitadas de alimento, el pediatra debería considerar la posibilidad de un diagnóstico de TEA y preguntar a los padres sobre otros síntomas claves como problemas en la comunicación y el comportamiento social o un rango restringido de intereses.

Aletheia Internacional

Soluciones Psicopedagógicas

2558800  / contacto@aletheia.com.pe

Solicite su Consulta Gratuita

Previous Post
Next Post

Leave a Reply