Autismo: El autismo y las vacunas

“¡Visita al doctor – momento de vacunas!”, fue la leyenda que encendió el debate por la supuesta relación entre las vacunas y el aumento de casos de autismo el pasado ocho de enero. Mark Zuckerberg, creador de Facebook, colgó una foto de su hija mientras acudía a su cita mensual de vacunación. Luego de la publicación, aproximadamente dos millones de personas comentaron a favor o en contra de su postura. Las vacunas, han sido catalogadas por años como una de las causas del Trastorno de Espectro Autista (TEA), aunque la comunidad científica tiene diversas opiniones sobre esta teoría.

Algunos felicitaron al magnate por su “inteligente decisión”, otros en cambio lo acusaron de apoyar un “sistema médico que daña a los niños”. “(Quiero) darle las gracias personalmente, no solo por inmunizar a su precioso bebé, sino también por hacerlo público”, comentó un pediatra en la publicación del programador.

Toda la controversia sobre las vacunas y el autismo se inició en el año 1998, cuando un artículo publicado en la revista médica “TheLancet”, sugirió la relación entre una mayor posibilidad de adquirir TEA en niños inmunizados. Sin embargo, el estudio tuvo que ser retirado debido a acusaciones que desacreditaban su información.  La disputa continúa en la actualidad y representa un dolor de cabeza para miles de padres que no saben si es correcto o no vacunar a sus pequeños.

El principal componente acusado por la comunidad antivacunas, es el agente de conservación timerosal, el cual se utilizaba con frecuencia durante la década de los ochenta y noventa para evitar el crecimiento de bacterias y hongos en las sustancias de inoculación. El timerosal fue motivo de repudio debido a que uno de sus ingredientes es el etilmercurio, un compuesto orgánico del mercurio.

Luego de una investigación realizada por la Food and Drug Administration (FDA) en la que se concluyó que los niños menores de seis meses habrían estado expuestos a dosis de etilmercurio acumulativas por encima del estándar, el Servicio de Salud Pública y la Academia Estadounidense de Pediatría decidió reducir el uso del conservante en 1999. Actualmente sus dosis en vacunas son mínimas.

Pero, ¿qué relación existe entre el timerosal y el autismo? La teoría se basa en un estudio científico realizado por el especialista en genética y ex investigador de los Institutos Nacionales de la Salud (EE.UU.), Mark Geier. El doctor apoyó a algunos demandantes que aseguraban que el autismo era un efecto secundario de las vacunas. Geier argumentaba que el timerosol aumentaba seis veces el riesgo de tener TEA.

La Academia Estadounidense de Pediatría criticó la investigación de Geier alegando que sus datos se basaban en un sistema del gobierno estadounidense para reportar reacciones adversas o reclamos sobre salud, el Sistema de Reportaje de Efectos Adversos de las Vacunas. Según el comentario, estas quejas carecían de evidencias científicas, por lo que no podían ser consideradas como fuentes confiables.

Por otro lado, un estudio publicado en agosto del 2003 por la revista  American Journal of Preventative afirmó que en países como Dinamarca y Suecia, donde el timerosol se dejó de utilizar desde 1992, el índice de autismo hasta 1999 había seguido en aumento. Los científicos negaron la relación entre el conservante y el Síndrome de Espectro Autista.

Pero, ¿qué sucede con la vacuna de combinación para sarampión, paperas y rubeola (MMR)? La también conocida como, triple vírica, es otra sustancia en la mira.

El investigador británico Andrew Wakefield, presentó enThe Lancet” durante el año 1998 una denuncia contra la MMR, asegurando su vínculo con el autismo. Cuatro años después, el reportero Brian Deer, descubrió que la información utilizada por Andrew era fraudulenta. El periodista reveló que el motivo real para la publicación del falso estudio, había sido el de publicitar una vacuna que contrarrestara el supuesto peligro de la tripe vírica.

“Animamos enérgicamente a los padres a vacunar a sus hijos para protegerlos contra enfermedades graves. Admitimos que algunos padres todavía tienen preocupaciones acerca de las vacunas, sobre todo si tienen un hijo o un familiar con autismo. Los instamos a buscar a un profesional de la salud que pueda tomar en cuenta sus preocupaciones y les ayude a garantizar el bienestar de sus hijos”, declaró el grupo de defensa AutismSpeaks.

Si bien el debate parece nunca tener fin, la mayoría de especialistas están de acuerdo en que el autismo se inicia desde el momento de la gestación y no después del nacimiento. Probablemente, las vacunas sigan siendo investigadas para esclarecer las dudas de muchos padres.

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